Críticas

 

Exposición "Profundidades"

Exposición "Medusas"

Exposición "José Martí"

Exposición "Pólvora Sixtina"

 

 

 

 

EXPOSICIÓN "PROFUNDIDADES"

 

DE PROFUNDIS CON LOYOLA

Para tocar al hombre necesito
un verso que me ampare,
una misión por él
y los reproches, todos, que le hicieran.

M. V. P.

 

 

Podría llegar al cuerpo idealizado, rozar el mito, despersonalizarle; podría venir al cuerpo de la realidad sin otredades, algo genérico, despersonalizable también. Podría barruntar algún retrato, incluso afanarse en sus honduras. Podría ir al desnudo o a la guerra. A las dos a la vez. Pero no habrá desnudos. La angustia me enfrenta a cuerpos estillados que se clavan en los ojos como alfileres. Torsos de almas en pena que van en el cuadro en busca de sus cuerpos, y torsos de cuerpo en goce que se anuncian los latidos. Podría abarcar tanta angustia y soledad en un lienzo. Aventurar todo el amor en un gesto.

Los cuerpos atrapados se escapan. La soledad es la matriz de la existencia si en la soledad lo que puebla nuestros universos se corporiza mentalmente. La angustia desnuda Los cuerpos sin revelar sus intimidades, como el color vela las formas. El amor los lanza a lo desconocido.

Los grandes temas poseen una iluminación sucesiva, emergen de sus honduras poco a poco. Un genio  artístico afortunados podría quebrar las tradiciones y ponerse una venda

ante los ojos para pintar a tientas, pintar desde su mismo origen. Únicamente el ciego que recobra la vista puede tener la revelación de la aurora, los demás simplemente la conocen y sólo pueden repetirla.

Llegar al hedonismo de la agresividad, a la ternura por la angustia. La angustia sin disfraz para pasar por sensible. Dejarse morder por el miedo como partenaire gracias a quien se aprende, acaso como único recurso, a amar lo que  nos acompaña por el camino. Disfrutar la noeternidad liberadoramente. Ir a contemplaciones otras, a valoraciones otras. El ser y el estar. Pasar. Todo efecto es sublime si no queda reducido a su causa. Porque, con qué lucidez optar por cualquiera de ellas. Porque a fin de cuentas sólo el efecto es necesario, la causa es azarosa. No dejarse seducir por la ilusión de ver la diferencia sexual como el fundamento original de la que todas se desprenden o no son  más que metáforas. Intuir que los seres humanos producen intensidades  diferenciales mucho mayores a través de dispositivos artificiales, incluso el arte y los monopolios de la información, y no a partir del cuerpo y la biología; que la sexualidad señala en realidad, en su evidencia biológica y deliciosamente pretenciosa, la diferencia más débil, aquella en la que las demás acuden gustosas o provocadas a perderse. Porque la diferencia entre lo muerto y lo vivo, lo noble y lo innoble, el iniciado y el no iniciado, el ingenuo y el sabio, es más fuerte que la distinción de los sexos.

Gustar de estos cuerpos mas confidentes que confesionales, que se ocultan con sus afanes, como otros se ocultan de sus silencios, sus sueños o sus demonios. Seducirnos por sus expresionismos y sus agresividades.

No precisan de contornos definidos ni resplandores realistas. Sábato decía de Kant que se hallaba tan cómodo en el caos, que lo explicó en lugar de solucionarlo. Estas criaturas no se explican: gimen. No hay solución, es creación y retroalimentación. Son suyas. Son mías. Se aman y se rechazan a la vez. No exigen nada porque saben de las oscuras energías del pánico y la agonía de los fuertes, saben de cielos y diáfanas luces solares.

“Lo típico de una pasión  universal como el amor es que es individual y que en ella cada cual se encuentra solo. La seducción es dual: yo no puedo seducir si ya no estoy seducido, nada puede seducirme si ya no está seducido. Nadie puede jugar sin el otro, es la regla fundamental. Pero puedo amar sin contrapartida. Si amo sin ser amado, es mi problema. Si no te amo, es tu problema. Los celos son como una dimensión natural del amor, y son ajenos a la seducción. Seducir a alguien no es asumirle, ni absorberle psicológicamente; la seducción no conoce esos celos territoriales propios del amor...Hay algo más fuerte que la pasión: la ilusión. Más fuerte que el sexo y la felicidad: la pasión de la ilusión. Seducir, siempre seducir. Desbaratar la fuerza erótica con la fuerza imperiosa del fuego y la estratagema -en el mismo vértigo construir unas trampas, y en séptimo cielo seguir manteniendo el control de los caminos irónicos del infierno, eso es la seducción, la forma la ilusión, el genio maligno de la pasión.” Baudrillard.

De repente es posible la experiencia de alguna complicidad con estas criaturas juguetonas, de repente: otro juego.

 

Sonia Elena Prado Stoytcheva

GRAN TEATRO DE LA HABANA
7 de agosto de 1991